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Concepción
Embarazo
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3 años

Preparación para la lactancia materna

La decisión de darle o no leche materna al bebé recién nacido es un tema que genera cierto grado de discusión, encontrándose distintas posiciones incluso entre las propias madres. Sin embargo, según lo que sostienen algunas instituciones -como la OMS (Organización Mundial de la Salud), la AAP (Academia Americana de Pediatría) y la AEP (Asociación Española de Pediatría)- los beneficios obtenidos por la madre y el bebé, al practicar la lactancia materna, apoyan la idea de que esta es una opción aconsejable.

Según la AAP la lactancia materna contribuye a la defensa contra infecciones, a prevenir alergias y a proteger de diversas afecciones crónicas al bebé, como la esclerosis múltiple, la artritis crónica juvenil, las alergias, el  asma y la dermatitis atópica. En la misma línea, Claudia Rodríguez, matrona de la Universidad de Chile, plantea que “darle tomas de pecho al recién nacido ayuda a un mejor desarrollo físico, emocional, intelectual y psicosocial del bebé, además de entregar nutrientes en calidad y cantidad para el crecimiento y buen funcionamiento de sus órganos”.

Durante el embarazo algunas mujeres optan por comenzar a preparar sus pezones para la lactancia con masajes y cremas hidratantes. Sin embargo, según el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, esto no sería recomendable, debido a que en etapas avanzadas del embarazo, es decir desde los 6 meses aproximadamente, podría provocar la liberación de oxitocina, lo que incitaría un parto prematuro.

Es importante que al momento de nacer el bebé se ponga de inmediato al pecho de su madre, afirma Claudia Rodríguez, porque “así comienza a succionar y tomar calostro, que es la primera leche que se produce y que funciona como la primera inmunización. Su duración varía entre dos y cinco días, antes de que la madre comience a producir la leche definitiva”. Una vez que ha nacido el bebé es aconsejable cuidar el pecho de la mujer, debido a que la saliva del lactante, sumada a la fuerza que el mismo realiza al succionar, podría dañar el seno. Para proteger los pezones durante la lactancia es posible utilizar cremas especializadas a base de lanolina, las que no requieren lavar antes de amamantar, ya que no implica riesgos si el bebé las ingiere. Otra práctica favorable es la de limpiar el pecho con agua tibia luego de cada toma para remover los restos de saliva, lo que a su vez se puede complementar, al momento de tomar una ducha con agua tibia, con masajes suaves que aliviarán los pechos.

Se debe tener en cuenta que no se deben dejar pasar más de tres o cuatro horas sin amamantar, ya que al hacerlo se incrementa el riesgo de sufrir congestión mamaria o mastitis, y por el contrario, resulta positivo dar el pecho seguido, pues se estimula la producción de leche, asegurando una mayor cantidad y continuidad de la lactancia materna. La leche materna no solo tiene beneficios para el bebé, sino que también para las madres. Según la OMS al alimentar al recién nacido con ella se disminuye el sangrado post parto, se ayuda a contraer el útero, y se reduce el riesgo de desarrollar cáncer de ovario y de mama, como también acelerar la recuperación del peso anterior al embarazo.

Durante los primeros meses es normal que las mamás pasen varias horas al día amamantando, por lo que es importante mantener una postura cómoda al hacerlo, ya que si no, se podría sufrir de dolor de espalda, contracturas y calambres. La matrona Rodríguez plantea que una buena alternativa es contar con un lugar placentero para amamantar durante el día,  por ejemplo un sillón o la cama. También ayudaría complementar la técnica con cojines de lactancia, para que así la madre pueda apoyar los brazos mientras sostiene al bebé.

En cuanto a las posiciones ideales para dar pecho, existen diversas alternativas: ambos recostados en la cama con el bebé a un lado; el pequeño inverso, es decir con su cuerpo hacia la axila de la mujer; o la clásica con el lactante recostado en los brazos. La APP señala que, independiente de la posición que se adquiera, la cabeza y el cuerpo del recién nacido deben estar en línea recta, la cara mirando al pecho de la madre, siendo lo más importante que el pezón y gran parte de la areola queden dentro de la boca del bebé.

Claudia Rodriguez indica que no existen mujeres que hayan dado el pecho sin tener ningún problema, como dolor en los pezones o la sensación de miedo de no tener leche suficiente. Por este mismo motivo la OMS, en conjunto con la UNICEF, ha creado la iniciativa "Hospitales amigos del niño", la cual ofrece asesoría para madres y recién nacidos en 152 países del mundo. Además, en Chile y más de 80 países se encuentra la Liga de la Leche, la que se dedica a entregar apoyo y ayudar a las madres lactantes.

Claudia Rodríguez, Matrona Universidad de Chile. Magister en Gestión y Administración en Salud aportó información valiosa para desarrollar este artículo. Puedes contactarla a través de su correo: claudia@m1a.cl  

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